El sistema se compone de tres piezas: dos índices — uno diario, uno estacional — y la
detección satelital que los pone a prueba contra el terreno.
Fuentes y estándares
Índice: Van Wagner, C.E. (1987), Development and Structure of the Canadian Forest Fire
Weather Index System, Canadian Forestry Service, Forestry Technical Report 35 — implementación
verificada contra el paquete oficial del sistema canadiense (CFFDRS). Clases de peligro: EFFIS, Comisión
Europea. Meteorología: Open-Meteo (modelos globales + reanálisis ERA5), zonas de fuego histórico de
cada provincia (FIRMS 2012–2024), con 92 días de arrastre para los códigos de sequía. Focos de calor: NASA FIRMS / VIIRS (375 m). Límites
provinciales: IGN. Validación: serie diaria 2019–2023 del Delta del Paraná contrastada con focos
históricos. GeoFuego Index (GFI): ONI (NOAA/CPC) × focos FIRMS 2001–2025
(MODIS + VIIRS, anomalías intra-sensor); término de sequía: código DC (CFFDRS) sobre reanálisis
ERA5/Open-Meteo 2012→hoy, en 116 zonas de fuego derivadas del archivo FIRMS.
Antecedente: Chen, Y. et al. (2011), Forecasting Fire Season Severity in South
America Using Sea Surface Temperature Anomalies, Science 334, 787–791
(doi:10.1126/science.1209472).
Método publicado
El método completo del GeoFuego Index (GFI) está publicado y es verificable:
nota técnica, calibración congelada (v2.2.0), motor de clasificación idéntico al de producción,
scripts de derivación y verificación, y las figuras del manuscrito
(enviado a Natural Hazards and Earth System Sciences, NHESS).
Registro prospectivo: cada nivel publicado desde el despliegue (27/09/2026)
es fuera de muestra y públicamente inspeccionable; la calibración queda congelada entre temporadas.
¿Otra región, otro país?
El método es portable: las fuentes de datos (NASA FIRMS, ERA5, ONI) son globales
y la arquitectura no depende de Argentina. Para cada país o región se derivan sus propias zonas de fuego
a partir del archivo satelital local y se calibra el índice con su historia — el mismo pipeline publicado,
con calibración a medida. La señal ENSO sobre el fuego está documentada para toda Sudamérica
(Chen et al. 2011, Science).
¿Te interesa el sistema para tu país, provincia o región?
Escribinos: [email protected]
Este índice es una señal de peligro para la prevención —
no es una alerta oficial ni reemplaza al Servicio Nacional de Manejo del Fuego ni a Defensa Civil.
Ante un fuego activo, llamá al 100 (Bomberos) o al 911.
GEOFUEGO · monitoreo satelital — un producto de AgentNEO.
El índice diario: Fire Weather Index (FWI)
El FWI (Fire Weather Index) es el índice de peligro meteorológico de incendio del
sistema canadiense CFFDRS (Canadian Forest Fire Danger Rating System; Van Wagner, 1987).
Es el estándar internacional de facto: lo adopta el sistema europeo EFFIS, el sistema global GWIS,
y pertenece a la misma familia de índices meteorológicos con la que el Servicio Nacional de Manejo
del Fuego elabora el mapa de peligro de la Argentina. No detecta fuego: cuantifica el estado hídrico
del combustible vegetal y las condiciones de propagación — es decir, la probabilidad de ignición y el
comportamiento esperado del fuego ante una fuente de ignición.
Estructura del sistema: códigos de humedad del combustible
El sistema se actualiza una vez por día con cuatro variables meteorológicas
observadas a las 12:00 hora local — temperatura, humedad relativa, velocidad del viento y
precipitación acumulada en 24 horas — con las que actualiza tres códigos de humedad del
combustible. Cada código modela un estrato con una constante de tiempo distinta:
FFMC (Fine Fuel Moisture Code) — combustibles finos superficiales: hojarasca, pasto
curado, material vegetal fino. Constante de tiempo del orden de 16 horas: responde a la
meteorología del día y gobierna la probabilidad de ignición. DMC (Duff Moisture Code) — materia orgánica en descomposición de los primeros
centímetros del suelo. Constante de tiempo del orden de 12 días. DC (Drought Code) — capa orgánica profunda y compacta. Constante de tiempo del orden de
52 días: integra el déficit hídrico estacional, por lo que una precipitación aislada durante una
sequía prolongada reduce poco su valor.
Esta estructura le da al índice memoria en tres escalas temporales.
Los códigos se combinan en dos subíndices — el ISI (Initial Spread Index), que integra el
FFMC con el viento y estima la velocidad inicial de propagación, y el BUI (Buildup Index),
que integra DMC y DC y estima el combustible total disponible — y de ambos se obtiene el FWI:
una magnitud adimensional que crece de forma no lineal con la intensidad esperada del frente de fuego.
Punto de cálculo: el índice se computa con la meteorología de las
zonas de fuego histórico de cada provincia — los mismos puntos donde el archivo FIRMS 2012–2024
concentra la actividad de fuego (clustering ponderado por focos; las 116 zonas del GeoFuego Index).
El semáforo provincial toma la peor de sus zonas, no un promedio: el peligro no se promedia.
El método es espacialmente escalable: el mismo motor de cálculo admite incorporar estaciones
meteorológicas o puntos de grilla adicionales, densificando la resolución del índice hasta el nivel de
localidad o de establecimiento.
Proyección a tres días: la card del mapa acompaña el valor del día
con una proyección: el mismo cálculo, alimentado con la meteorología prevista (Open-Meteo). El valor
vigente del índice es siempre el del día observado.
Los datos de hoy
Cargando los datos del día…
Clasificación por niveles
Los umbrales de clase son los oficiales de EFFIS (Comisión Europea) para el FWI,
adoptados sin modificación.
Clase
FWI
Interpretación
Bajo
< 11,2
Ignición sostenida poco probable
Moderado
11,2 – 21,3
Igniciones posibles; propagación limitada
Alto
21,3 – 38
Propagación fácil en combustibles finos secos
Muy alto
38 – 50
Condiciones favorables para fuego de alta intensidad
Extremo
50 – 70
Rango asociado a los grandes incendios
Muy extremo
≥ 70
Condiciones excepcionales
Validación con registros de fuego
Antes de escalar el cálculo a todo el país, la implementación se validó en el
Delta del Paraná: se reconstruyó el FWI diario para el período 2019–2023 y se lo contrastó
con 7.117 detecciones satelitales de focos de calor del mismo período.
La frecuencia de días con actividad de fuego significativa crece de manera monótona con la clase de
FWI: 3% de los días en clase Bajo, contra 83% en el rango 50–70 (Extremo). Los tres
episodios mayores de quemas de verano del período (diciembre 2021, enero 2022, enero 2023) ocurrieron
con FWI entre 36 y 66 — todos por encima del percentil 95 de la serie histórica local, cuyo
máximo registrado en cinco años fue 66,3.
La validación también reveló el límite del índice. El régimen de fuego del Delta es
bimodal: además de los fuegos meteorológicos de verano, existe una moda de fin de invierno
(julio–septiembre) — quemas de pajonal curado por helada — que ocurre con FWI bajo (8–16). Los días de
máxima cantidad de focos de toda la serie (agosto 2021, agosto 2022) pertenecen a ese régimen. Es una
limitación estructural documentada del FWI en humedales: su modelo de combustible, derivado del bosque
boreal canadiense, no representa la biomasa fina curada que arde con suelo húmedo. Por eso el sistema
es de dos ejes: el índice meteorológico anticipa el régimen de verano, y la detección satelital
en tiempo casi real captura lo que el índice no modela.
GEOFUEGO aplica ese mismo motor de cálculo — verificado contra la
implementación oficial del CFFDRS — a las 24 jurisdicciones del país, con el punto de cálculo
descripto arriba. El FWI expresa peligro potencial; las detecciones de
focos expresan ocurrencia observada. Son magnitudes complementarias, no intercambiables.
Detección satelital de focos de calor
Los puntos del mapa son anomalías térmicas detectadas por el producto de
fuegos activos VIIRS de la NASA (resolución nominal de 375 m). El algoritmo compara la
radiancia de cada píxel en el infrarrojo medio (~4 µm) — banda donde la combustión con llama,
a 600–1000 °C, emite con máxima intensidad — contra la de los píxeles de su entorno; un contraste
suficiente se clasifica como foco. Por operar en el infrarrojo térmico, la detección funciona también
de noche y a través del humo.
Un foco de calor no equivale a un incendio confirmado. Existen falsos positivos por
reflexión especular: superficies como paneles solares o techos metálicos pueden reflejar
radiación solar directa hacia el sensor, y el algoritmo etiqueta esos casos como de baja
confianza. Y existen fuentes térmicas reales que no son incendios: una antorcha de refinería,
por ejemplo, genera detecciones recurrentes en posición fija.
Tratamiento aplicado: se descartan las detecciones de baja confianza; cada foco se asigna a su
jurisdicción mediante los límites oficiales del IGN; y cada punto conserva hora de pasada,
satélite, potencia radiativa y un enlace de verificación al visor FIRMS de la NASA. Fuentes:
satélites S-NPP, NOAA-20 y NOAA-21 (sensor VIIRS, 375 m), con latencia menor a 3 horas. Las detecciones
nocturnas están libres de falsos positivos por reflexión solar, y la detección coincidente por
dos satélites independientes constituye confirmación cruzada.
Criterio de conteo: el total nacional es la suma de las 24 jurisdicciones; el feed satelital
incluye además países vecinos y detecciones de borde o costa sin jurisdicción asignable, que se excluyen
de los conteos. Diferencia metodológica declarada entre las dos series: el archivo histórico
excluye fuentes térmicas estáticas (industriales, volcánicas y offshore); la serie en tiempo casi
real no incluye esa clasificación — la NASA la incorpora recién al reprocesar los datos a calidad
científica, publicados en el archivo con 2–3 meses de demora —, por lo que la cola reciente
presenta un leve sesgo positivo y se consolida retrospectivamente con la versión de archivo.
El calendario: la serie 2012–2025 proviene del archivo FIRMS con un único sensor
(S-NPP), lo que asegura comparabilidad interanual. La fila 2026·viva integra tres satélites —
mayor capacidad de detección por construcción — con enero–septiembre completado desde el archivo.
Serie continua, sin huecos. La escala de color no es proporcional al conteo: aplica una transformación
potencial (exponente 0,45) para preservar contraste en los meses de baja actividad, que una escala
lineal comprimiría frente al máximo histórico.
Límite de detección: un foco es un píxel de 375 m con anomalía
térmica. Fuegos de baja intensidad, bajo cobertura nubosa densa o entre pasadas sucesivas pueden no
detectarse. La ausencia de detección no implica ausencia de fuego.
El índice estacional: GeoFuego Index (GFI)
El GeoFuego Index (GFI) es el índice estacional propio de GEOFUEGO; su lectura
pública es la escala Riesgo Estacional de Incendio (BAJO/MEDIO/ALTO). Complementa al FWI en el eje
temporal: el FWI cuantifica el peligro del día; este índice, el riesgo
estacional, en una escala de tres niveles — BAJO / MEDIO / ALTO. Combina dos señales
medidas: la fase del ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), el principal modo de
variabilidad climática interanual del planeta, que modula el régimen de precipitaciones de Sudamérica
y, con él, la acumulación y el curado del combustible vegetal; y la sequía acumulada de las
zonas de fuego de cada provincia. El antecedente científico directo es
Chen
et al. (Science, 2011), que propuso pronosticar la severidad de la temporada de
fuego en Sudamérica a partir de anomalías de temperatura superficial del mar; el índice
traslada ese enfoque a un indicador operativo, calibrado regionalmente con datos argentinos.
Estructura del índice: fase ENSO y calibración regional
El insumo es el ONI (Oceanic Niño Index, NOAA/CPC): la media
móvil trimestral de la anomalía de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del
Pacífico ecuatorial. Por convención, ONI ≥ +0,5 °C define fase El Niño,
ONI ≤ −0,5 °C fase La Niña, y el rango intermedio fase neutral.
La calibración cruza 25 temporadas de detecciones satelitales (2001–2025, MODIS + VIIRS,
anomalías intra-sensor) con la fase ENSO de cada una y estima, región por región, la
distribución de severidad condicionada a la fase. El nivel expresa dónde se ubicaron las
temporadas análogas respecto de la mediana de su región.
La señal es regional, y el índice conserva esa estructura en lugar de promediarla: en el
norte, las temporadas más severas se asocian a La Niña; en el centro la relación se
invierte — la precipitación de El Niño incrementa la biomasa fina que luego se cura y se quema —;
en la Patagonia no se detecta señal significativa y domina la variabilidad local. El índice
se calcula por región y se expresa por provincia.
El término de sequía se mide sobre 116 zonas de fuego derivadas de 13 años de
archivo satelital: los lugares donde cada provincia efectivamente se quema. Cada zona lleva su
índice de sequía acumulada (DC, el código de sequía del sistema canadiense, calculado sobre
reanálisis meteorológico 2012→hoy) y su propio umbral histórico por mes. La regla es directa:
si cualquiera de las zonas de una provincia supera su percentil 90 histórico de sequía acumulada,
el riesgo provincial sube un escalón y la card lo declara — nombra el driver y la zona que lo
dispara. Un aviso de peligro no se promedia: alcanza con que una zona esté seca.
La temporada de cada provincia la define su propio archivo: el nivel considera la ventana
de los próximos cuatro meses de la climatología de focos, con peso decreciente hacia adelante — el
fuego del mes presente pesa más que el del horizonte. Cuando esa ventana es liviana y el mes corriente
aporta menos del 8 % del fuego anual de la provincia, el ámbito está fuera de temporada y
el nivel es BAJO. Por eso en septiembre el Litoral está en plena temporada y Chubut —cuyo fuego se
concentra en el verano— descansa. La sequía acumulada escala igual en cualquier estado: el terreno
seco fuera de temporada es precisamente la señal temprana.
El nivel país agrega por extensión: Argentina sube un escalón cuando la sequía
zonal alcanza a dos tercios de las provincias (16 de 24) en el mismo mes — sequía de escala
continental, no episodios locales. En el registro 2012–2024 esa condición ocurre unos dos meses por
año y coincidió con actividad de fuego país sobre la mediana en ~9 de cada 10 casos.
Alcance: el índice es un factor de riesgo probabilístico,
estimado sobre 25 temporadas — de las cuales ~6 corresponden a episodios Niña. Su enunciado es una
expectativa estadística: temporadas análogas presentaron mayor actividad. El peligro del día lo
cuantifica el FWI; la alerta operativa es competencia de los organismos oficiales.
Los datos de hoy
Cargando el estado ENSO del día…
Clasificación por niveles
Tres niveles por provincia. La fase ENSO fija el nivel de base según la posición de las temporadas
históricas análogas respecto de la mediana regional; la sequía acumulada lo sube un escalón cuando
alguna zona de fuego supera su percentil 90. Cada nivel se acompaña en el mapa de una frase que
declara el driver — fase ENSO, sequía, o ambos — y la zona que lo dispara.
Nivel
Criterio
Interpretación
Bajo
Sin señal ENSO ni de sequía sobre lo normal, o fuera de la temporada de fuego del ámbito
Expectativa estacional atenuada
Medio
Dentro del rango normal del ámbito
La climatología local define la expectativa
Alto
Fase ENSO sobre la mediana histórica y/o sequía acumulada sobre el percentil 90 de alguna zona
Máxima señal estacional; la frase declara el driver y dónde
Hindcast: el calendario × GFI
El calendario del mapa incluye la vista × GFI: para cada mes desde 2012, el nivel que el
sistema hubiera indicado con la fase ONI vigente entonces (último trimestre publicado a ese mes) y la
sequía acumulada de las zonas de fuego a fin de ese mes, superpuesto al conteo de focos observado.
Es un ejercicio de coherencia sobre el período de calibración — el modelo se evalúa sobre los
mismos años con los que fue construido, por lo que constituye ajuste retrospectivo y no verificación
independiente. El registro desde el despliegue es fuera de muestra: cada temporada nueva pone
el índice a prueba prospectivamente.
Limitaciones declaradas
Validación en curso. El hindcast se calcula sobre el mismo período con
el que se calibró el índice: mide coherencia interna, y ese carácter se declara. La validación
independiente es el registro prospectivo que se acumula desde el despliegue, temporada a
temporada, a la vista.
El índice suma señales. La sequía acumulada sube el nivel; el terreno húmedo lo deja en su
nivel de base. Cuando la fase Niña eleva el riesgo con la sequía dentro de lo normal, la card lo
matiza: declara a la fase como único driver, y la sequía queda fuera de la frase.
Amplificadores hidrológicos. Episodios como la bajante del Paraná — que deja expuesto y
continuo el combustible del humedal — pertenecen a la próxima capa del índice: integrarlos con la
hidrometría del corredor es la línea de trabajo declarada.
Resolución en humedales. El DC modela el suelo forestal del sistema
canadiense, y la meteorología proviene de celdas de reanálisis de 25 km. En humedales, el valor
funciona como tendencia regional de sequía — una aproximación útil, leída junto con la detección
satelital que captura lo que el modelo no representa.